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ENTREVISTA CON
KASIA NIEWIADOMA

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Para Kasia Niewiadoma-Phinney, competir no es solo lo que hace: es lo que es. Instalada en Dénia con Canyon//SRAM Zondacrypto de cara a la temporada 2026, mantiene la misma intensidad y determinación que han definido toda su carrera. Charlamos con Kasia para descubrir cómo una ciclista que se crece ante el desafío sigue encontrando nuevas motivaciones, nuevos horizontes y nuevas formas de mejorar su rendimiento. 

Eres campeona del Tour de Francia Femmes. ¿Ha cambiado algo por dentro o sigues persiguiendo exactamente lo mismo? 

Hay un dicho que dice que solo eres tan buena como en tu última carrera. Creo que muchas nos sentimos identificadas con eso: siempre quieres rendir al máximo nivel y, sin importar qué resultados hayas conseguido en el pasado, sientes que aún tienes que demostrar algo. Yo soy, sin duda, una de esas deportistas que buscan mejorar constantemente, ganar más carreras y disputar el final en cada carrera. 

Todo lo que ha pasado hasta ahora es increíble y forma parte de grandes recuerdos, pero no me hace sentir cómoda ni preparada para retirarme. De hecho, es justo lo contrario: Quiero conseguir aún más. 

Kasia Niewiadoma-phinney cycling

¿Ganar cambia tu forma de prepararte o refuerza lo que ya funcionaba? 

En el ciclismo femenino actual todo evoluciona tan rápido que no puedes seguir haciendo lo mismo que antes. Es una búsqueda constante de nuevas ideas, de ser mejor y más rápida. Incluso cuando reviso mis entrenamientos de cuando gané el Tour de France Femmes, sé que ahora soy mucho más fuerte… pero el pelotón también lo es. Así que todo se reduce a pequeños ajustes que te mantengan delante.  

Vivimos en una época en la que el ciclismo progresa a gran velocidad. No puedes relajarte. Tú, tu equipo, tus entrenadores, tu equipamiento… siempre estáis buscando algo que os haga más fuertes. Y cuando amas el ciclismo y sientes pasión por lo que haces, ese proceso resulta mucho más natural.  

Hablemos del calzado. Estás compitiendo con el nuevo modelo de Giro. ¿Qué significa para ti un ajuste perfecto en términos de rendimiento? Cuando piensas en una zapatilla de alto rendimiento, ¿qué aspectos valoras en cuanto a rigidez y ajuste? 

Siempre busco rigidez y un ajuste perfecto con suavidad. Rigidez en la suela y suavidad en la parte superior, que envuelva bien el pie. El resultado debe ser la conexión más eficiente posible entre el pie, la suela y el pedal. 

Cuando entrenas entre 25 y 30 horas a la semana, necesitas una zapatilla que se adapte perfectamente, no que te comprima los dedos. 

Eso es lo que me gusta de Giro: el ajuste perfecto, la suavidad, cómo protege mis dedos y, al mismo tiempo, lo conectada que me siento con la suela y el pedal, que en definitiva es lo que me proporciona la mejor transferencia de potencia en los momentos decisivos. 

Kasia Canyon SRAM

¿Sueles ajustar los diales BOA® durante las carreras? 

Sí, hago ajustes milimétricos de los diales BOA® constantemente, tanto en los entrenamientos como en competición. Al empezar el entrenamiento los llevo más sueltos, porque durante el calentamiento no necesito tanta conexión. Cuando empieza una subida o un esfuerzo intenso, los aprieto inmediatamente para que no haya ningún movimiento dentro de la zapatilla, solo una transferencia directa al pedal. Después del esfuerzo, vuelvo a aflojarlos para que el pie respire. 

En carrera es igual: más bien flojos al inicio y completamente ajustados cuando empieza la acción.  

¿Consideras que el ciclismo femenino hoy en día es más estratégico y basado en datos que antes? 

Sin duda. El ciclismo moderno —especialmente entre las corredoras más jóvenes— se guía mucho más por los datos que en los años 80 o 90.  Yo crecí entrenando solo midiendo la frecuencia cardiaca y creo que eso me ayudó a desarrollar una gran sensibilidad corporal. No necesito cifras para saber cómo me siento. Las ciclistas jóvenes entrenan de forma totalmente distinta. De joven, salía con amigas y competíamos entre nosotras hasta la cima de un puerto o hasta la señal de entrada del pueblo. No se trataba de esfuerzos estructurados ni de intervalos medidos al minuto. 

He trabajado con distintos entrenadores. El pasado octubre retomé el trabajo con Louis, mi entrenador de juventud, y basa mucho más el entrenamiento en las sensaciones que en los números. Eso me aporta frescura y motivación, porque en carrera los números no importan. Puedes llegar con los mejores datos de tu vida, pero cuando empieza la prueba tienes que correr, leer la carrera, sentir el momento y reaccionar. La potencia no lo es todo. 

Kasia

Durante el invierno, ¿cuál es el principal objetivo antes de que empiece la temporada?  

Sin duda, la resistencia. Simplemente acumular horas. Hace unos años sentía que debía empezar pronto con la intensidad, centrarme en esfuerzos específicos y seguir el plan de entrenamiento con precisión absoluta. Pero me di cuenta de que lo que mejor me funciona es llenar noviembre y diciembre de tiradas largas. Hago rutas de cinco a siete horas, disfruto de la bici y de estar con las personas con las que realmente quiero pasar tiempo. Vuelves a casa cansada, con ganas de vaciar la nevera, pero satisfecha. 

A este nivel no se trata solo de la fuerza física, sino también de la fortaleza mental y la frescura. Y de cuánto lo deseas.  Esa sensación puede perderse fácilmente si te obsesionas con los números. Yo misma llegué a centrarme tanto en los datos que olvidé por qué hacía esos esfuerzos. 

¿Tienes algún ritual antes de las grandes carreras o sesiones de entrenamiento importantes? 

Sí, la verdad es que tengo algunos pequeños rituales. Antes de las clásicas siempre hago un entrenamiento concreto: dos minutos a tope, lo más intenso posible. Lo hago cuatro días antes de la carrera. 

Me ayuda a gestionar los nervios, porque siempre siento presión ante entrenamientos importantes. Ese ejercicio me permite aceptar esos nervios y reconectar con la sensación de atravesar la barrera del dolor. 

Canyon SRAM 2026

En los últimos cinco años, ¿cuál ha sido el mayor cambio en el rendimiento específico femenino: recuperación, nutrición, equipamiento?

Diría que todo en conjunto. El ciclismo femenino ha cambiado porque ahora cuenta con más presupuesto y más equipos que respaldan a las corredoras al más alto nivel. Ya no se trata de uno o dos equipos fuertes, ahora hay profundidad real en el pelotón. Hay más investigación, más personal especializado y las corredoras están dispuestas a sacrificar mucho más. Antes podías hacer una concentración en altura una vez al año durante tres semanas. Ahora, si no entrenas en altura con regularidad, no puedes aspirar a estar en la pelea en el final.  

Los equipos cuentan con nutricionistas, osteópatas y especialistas en rendimiento que buscan ganancias marginales. Algunas corredoras rinden mejor con todo planificado al detalle; otras prefieren más libertad y escuchar su cuerpo. Al final, el ciclismo sigue siendo simple: hay que ir lo más rápido posible. Cada una encuentra su propio camino para lograrlo. 

Si echamos la vista atrás a 2018, tu primer año en Canyon//SRAM Zondacrypto, ¿qué crees que dejaría más sorprendida a aquella joven corredora? 

En aquel momento no creía que pudiera ser fuerte en puertos largos. Me veía como una corredora explosiva, competitiva en clásicas, especialmente en pruebas estilo Ardenas, pero no en subidas de diez kilómetros. 

Creo que lo que más sorprendería a mi yo más joven es lo competitiva que me he vuelto en ascensiones largas. 

El Tour de France Femmes de este año incluye el Mont Ventoux. ¿Qué supone para ti ese puerto y piensas prepararte de alguna manera específica? 

Sin duda. El año pasado aprendí mucho en el Col de la Madeleine, porque no conocía bien la subida. En Andorra conozco cada puerto y cada curva, y eso hace que regular el esfuerzo sea casi natural. Sabes dónde sufrir, qué curvas vienen y afrontas la subida con otra mentalidad. 

Quiero pasar tiempo cerca del Mont Ventoux, subirlo tantas veces como pueda, familiarizarme con él, entender dónde apretar y ojalá eso me ayude. 

En esta última parte nos gustaría centrarnos un poco más en ti. Has entrenado por todo el mundo. ¿Cuál es tu destino ciclista soñado? 

Si cierro los ojos e imagino el día perfecto sobre la bici, siempre es verano en la montaña. Me encanta el verano en Andorra, especialmente la zona de Soldeu, y también el verano en Livigno. 

Estar en la montaña transmite una fuerza especial. Me siento feliz, relajada y sin estrés. Te das cuenta de lo pequeños que somos en el mundo y puedes explorar todo en bicicleta: subidas, bajadas, paisajes increíbles. Así es un día perfecto. 

Kasia

Y fuera de la competición, ¿qué te aporta equilibrio? 

Sinceramente, durante la temporada todo es tan intenso que, cuando estoy en casa, las cosas más normales me dan alegría: cocinar, hacer la compra, tareas domésticas sencillas. Puedo pasar horas en la cocina probando recetas nuevas. Desconecto la mente. La sencillez me ayuda a soltar tensión. 

Sabemos que te gusta un buen flat white. ¿El café forma parte de tu ritual de rendimiento? 

Ciclista clásica, ¿no? Sí, el café tiene un papel muy importante en el mundo del ciclismo. Creo que todos lo disfrutan al máximo. 

Cuando sales a hacer una ruta de café, sabes que será un día tranquilo de sol, sin presión y sin prisas. A menudo el entrenamiento implica optimizar cada minuto. Una ruta de café es justo lo contrario: se trata de ir más despacio y disfrutar. 

¿Y ese café ideal, dónde lo tomarías? ¿Tienes algún rincón que recomendarías en Andorra? 

En Andorra están abriendo más cafeterías de especialidad, pero cuando llegué solo estaba DelBosc. Y sigue siendo una de mis favoritas. Me encanta la dueña, Adriana. Es un lugar pequeño y acogedor, escondido entre calles tranquilas. En verano puedes sentarte fuera, disfrutar del sol sin aglomeraciones. El café es delicioso. Sin duda, uno de mis imprescindibles.